
Un buen regalo de Reyes, el que nos trae el ayuntamiento de Madrid este año. El desalojo del centro social okupado más emblemático de todo Madrid "El Patio Maravillas" deja un sabor de boca amargo y de hedor que seguramente nos va acompañar durante todo este año recién nacido, y sobre todo durante los siguientes seis meses de presidencia europea de España. Copenhague ha dado un ejemplo a seguir para nuestr@s polític@s: Sofocar las voces críticas en su origen, no dar ni siquiera la oportunidad de expresarse libremente y de forma pacífica a las personas que quieran opinar, no dejar que la gente tome la rienda...
Tiempos duros nos esperan, pero lo que está claro es que en un día tan gris como hoy, se ve todo más negro. El Patio Maravillas realmente nos ha mostrado que una sociedad solidaria funciona, y además funciona de maravilla. Se ha fomentado tanto la creatividad, el libre pensamiento, la solidaridad, el respeto en este centro cultural porque fue constituido en una base sólida de no-violencia, colectividad, igualdad, respeto y sobre todo en la lucha pacífica para crear un mundo mejor y comprometido.
A lo mejor han podido desalojar el Patio Maravillas en una hora con armas y amenazas, pero el espíritu del Patio no se irá, está dentro de las personas que han pasado por ahí. Los métodos pacíficas y solidarios no vencerán en una hora, ni en un día, ni en una semana, ni en un año. Tiene una lógica distinta, más a largo plazo, más lenta. No provoca cambios inmediatos tal como la violencia, lo que es lo deseable. Creo que es el síntoma de un cambio sostenible, imparable. Cada día somos más, como hemos podido ver en Copenhague. Nos ha enseñado el Patio aquí en Madrid, que de una escuela desocupada se pueden hacer maravillas. Como se puede leer en un comentario del artículo de El Pais: No han ocupado una casa, han abierto un espacio. Nos hacen falta más espacios como el del Patio Maravillas. ¡Vamos a por otros!
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