Höre, Israel!
Als wir verfolgt wurden,
war ich einer von euch.
Wie kann ich das bleiben,
wenn ihr Verfolger werdet?
Eure Sehnsucht war,
wie die anderen Völker zu werden
die euch mordeten.
Nun seid ihr geworden wie sie.
Ihr habt überlebt
die zu euch grausam waren.
Lebt ihre Grausamkeit
in euch jetzt weiter?
Den Geschlagenen habt ihr befohlen:
"Zieht eure Schuhe aus".
Wie den Sündenbock habt ihr sie
in die Wüste getrieben
in die große Moschee des Todes
deren Sandalen Sand sind
doch sie nahmen die Sünde nicht an
die ihr ihnen auflegen wolltet.
Der Eindruck der nackten Füße
im Wüstensand
überdauert die Spuren
eurer Bomben und Panzer.
ERICH FRIED
¡Escucha, Israel!
Cuando erais perseguidos,
era yo uno de los vuestros.
¿Cómo seguir siéndolo,
ahora que sois los que persiguen?
Vuestro anhelo era ser
como aquellos pueblos
que os asesinaron.
Y ahora sois como ellos.
Vosotros habéis sobrevivido
a aquellos y a su crueldad.
Mas, ¿pervive en vuestro interior
esa espantosa crueldad?
A los vencidos habéis ordenado
“¡Quitaos los zapatos!”.
Y de derrotados hicisteis chivos expiatorios
y los desterraisteis al desierto
a esa gran mezquita de la muerte.
Y sus sandalias son arena,
que no calzaron a los pecados
con los que a ellas quisisteis mancillar.
La marca de esos pies descalzos
sobre la fina arena del desierto
habrá de sobrevivir a vuestras huellas
que con tanques y bombas dejarais.
ERICH FRIED
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