
La Francia salvaje. En cierto modo el país real frente al país legal. O también: salvaje como se dice de una huelga salvaje. Lo que no implica ni arcaísmo, ni violencia necesariamente: se trata, en el fondo, del proceso de efervescencia, en un punto de la superficie social, que induce a un grupo social a levantarse, a afiramrse en la agitación, como comunidad libre, fuera de todo marco institucional que lo coaccionaría...
Escogemos la esperanza. Nos atrevemos a apostar por una posible ruptura, por un movimiento conjunto de la humanidad hacia la libertad, pensable sólo a partir de las confluencias de las acciónes salvajes de la plebe...
Jean Paul Sartre (1974)
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